dejando atrás enfados tontos, ayer tuve una sensación de vacio demasiado grande, y es que no hay nada peor cuando estás tratando de olvidar, que toparte con cosas que sean el vivo reflejo de la vida de quien estuviste enamorada… salí del metro de maragall, a las 6 pasadas y me encontré con aquella preciosidad en la calle…(os dejo adivinar que es) me quedé mirando, con un deje de melancolía e intentando sonreir por recordar todo lo bueno que había aprendido de él y mi alma voló lejos imaginando lo que estaría haciendo… fue entonces cuando mi sonrísa fué de felicidad, de la que te llena, porqué apenas faltaban 2 dias para ver aquellos ojos de nuevo.