desde que ha empezado la semana estoy terriblemente cansada… puta ansiedad.
Hoy no he podido resisitir pasar por la casa del libro… y comprar, por fin, ”A orillas del rio piedra me senté y lloré” de mi querido Paulo Cohelo…
por supuesto, ya lo he empezado y solo es una suposición mia pero, hay veces que crees que hay determinados libros llegan en el momento exacto en que tienen que llegar…

dejando atrás enfados tontos, ayer tuve una sensación de vacio demasiado grande, y es que no hay nada peor cuando estás tratando de olvidar, que toparte con cosas que sean el vivo reflejo de la vida de quien estuviste enamorada… salí del metro de maragall, a las 6 pasadas y me encontré con aquella preciosidad en la calle…(os dejo adivinar que es) me quedé mirando, con un deje de melancolía e intentando sonreir por recordar todo lo bueno que había aprendido de él y mi alma voló lejos imaginando lo que estaría haciendo… fue entonces cuando mi sonrísa fué de felicidad, de la que te llena, porqué apenas faltaban 2 dias para ver aquellos ojos de nuevo.
Resulta curioso que el interés sea tan enooorme en la gente… y los haga ser tan hipócritas como para usarme y tirarme con un chasquido de dedos, pero que coño se están creyendo? Creeis que acaso no me doy cuenta? Para mi la recompensa por mi ayuda sería tan sencilla como un misero gracias, pero parece que incluso estando en todo momento para esta gente, no vale la pena agradecer nada.